

-Será la última quincena para los “malagradecidos”
-“La verdad es que ya andaban muy pasados…”
-Retiran foto de Cruz…del PAN estatal
-Peso fuerte ayuda a unos, pero perjudica a muchos más
Este fin de mes deberán quedar desocupados cajones de escritorios y retirados afectos personales de todos los funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Humano que sin temor alguno al qué dirán entregaron su lealtad al “malagradecido” extitular de esa área, Rafael Loera. Será la última quincena que cobren.
Viene “limpia total” entre los muchos que llegaron a la dependencia estatal de la mano de quien fue sacado por la puerta de atrás por dar rienda suelta a su agenda político electoral personal sin tomar en cuenta a su jefa y ex amiga, la gobernadora Maru Campos.
Pollo encascarado que se creyó gallo de la política estatal, ¡realmente Loera estaba convencido que su destino había sido tocado por el Altísimo para gobernar el estado…o de perdis la capital del estado!, aconsejado por esos maloras vapores mentales que le hicieron cometer graves errores.
En la fallida aventura le acompañaron otros igual de imprudentes con altos cargos en la secretaría que seguramente desde principios de la semana entrante deberán comparecer ante Recursos Humanos para firmar sus renuncias.
Austria Galindo, la subsecretaria de Desarrollo Humano en Juárez no forma parte del círculo loerista y por ello creemos que la libraría, pero igual no ha llenado los zapatos prestados por la gobernadora.
Es empeñosa Austria, trabaja de sol a sol a diferencia de otros “puramente oficineros”, pero de manera frecuente Palacio de Gobierno observa fallas graves en la aplicación del sentido común.
Ven, como mal ejemplo, algo o mucha relación con los “odiados” morenos.
Así que Austria la libraría ahora, pero quién sabe por allá cerca de las campañas electorales.
Por lo pronto serán los loeristas los que pueden pensar en más vacaciones pagadas …. con su finiquito.
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El día que “El H 19”, o Roy Manjarrez, murió abatido por disparos de agentes ministeriales estatales, se conducía con desparpajo y despreocupado en calles céntricas del poblado de San Juanito.
El jefe delictivo perteneciente a La Línea, grupo con sede en esta frontera, mantenía en su puño a aquella población, ubicada a solo media hora del turístico Creel.
Paseaba tranquilo por las calles de la ciudad, con R-15 a un lado del asiento y escoltas a pesar de saberse buscado por dos homicidios, uno de ellos el de un policía estatal.
Creyó que ese domingo sería un día normal de tablear gente sin temor a nada, de extorsionar comerciantes, de talar madera ilegalmente, de cobrar derecho de piso por traslado de ganado…de vender alcohol, droga.
Tal impunidad le hizo bajar la guardia y murió, aunque de inmediato fue suplido por otro primo de él.
Los pobladores de San Juanito coinciden en que era necesaria al menos la
aprehensión porque “El Roy” y su pandilla delictiva ya “andaban muy pasados”.
Por todo Chihuahua hay Roys igual de “pasados “. Los reos que desde el Cereso estatal 3 secuestran y extorsionan en Juárez; los “Güeritos” Flores del noroeste que la pasan desapareciendo y asesinando gente, los Gente Nueva, del Cártel de Sinaloa, que han hecho lo mismo en toda la región serrana.
Todos andan pasados. No deben olvidarse las encueradas y tableadas que han propinado los delincuentes a policías estatales y ministeriales tanto en la región de Guadalupe y Calvo como en Ojinaga.
“Aplicaciones” del tipo “Roy” deben ser evitadas en lo posible, ninguna fatalidad merece aplauso, pero sí debe quedar claro ante el crimen que la seguridad social es primero.
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En la sede del Comité Directivo Estatal del PAN, ubicada en la avenida Zarco de la ciudad de Chihuahua, fue retirado el cuadro con la foto de Cruz Pérez Cuéllar, hoy morenista puntero en la carrera por la candidatura para gobernador.
Hasta hace algo de tiempo, unos meses cuando menos, el salón de los expresidentes del albiazul tenía la imagen del alcalde de Juárez con licencia en el muro que recorre la historia del partido y de los líderes que le dieron primero arraigo en la población y luego sus primeros triunfos electorales.
Pero ya no está. Dicen que desapareció por “instrucciones superiores”, como si así pudiera borrarse la historia de la vida pública estatal, en la que Acción Nacional tiene un papel protagónico. Que le ordenen a Google también quitar esos datos de su historial. Absurdo.
Es sabido que el exsenador de Morena y aspirante a la primera magistratura estatal salió del PAN en 2015, luego de haber sido sancionado públicamente por renegar de acuerdos cupulares.
Lo demás es historia: Pérez Cuéllar contendió por Movimiento Ciudadano por la gubernatura en 2016, salió de la escena política derrotado y así, derrotado, reapareció del lado del obradorismo en 2018, para después alcanzar la senaduría y luego la alcaldía juarense por Morena. Resurgió de las cenizas, por sintetizarlo de alguna manera.
Hoy, el morenista no reniega de su pasado panista ni del PAN, como partido.
Ha sido abierto y transparente ante cualquier cuestionamiento sobre su paso por el partido con el que ahora rivaliza.
Pero el albiazul, por lo que queda en evidencia, sí lo desconoce como parte de su historia, lo que causa escozor incluso entre los panistas que no se chupan el dedo ni tratan, con el mismo de dedo, de tapar el sol.
La polémica entre los militantes es por el borrón descarado a la historia del partido que involucra no a una sola persona ni a un solo dirigente.
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México acaba de recibir una de esas noticias que parecen extraordinarias a primera vista: en julio las exportaciones crecieron 43.7 por ciento anual, hasta alcanzar 81 mil 420 millones de dólares.
Las exportaciones manufactureras, el verdadero músculo de la economía mexicana, aumentaron todavía más: 45.7 por ciento.
Por otra parte, las importaciones en México crecieron 45 por ciento y llegaron a 82 mil 268 millones de dólares. Es decir, el país está vendiendo más al exterior, pero también está comprando mucho más afuera.
Con el dólar alrededor de 17 pesos, los productos importados cuestan menos en moneda nacional. Para las empresas manufactureras esto puede ser una ventaja enorme cuando compran maquinaria, componentes, electrónicos, materias primas y otros insumos en el extranjero.
Una empresa mexicana que necesita importar un componente de 100 dólares paga aproximadamente 1,700 pesos con un dólar a 17 pesos. Si el dólar estuviera en 20 pesos, ese mismo componente costaría 2,000 pesos.
La diferencia termina siendo importante cuando se multiplican miles de componentes y millones de dólares. Para el exportador es lo contrario, recibe menos pesos por cada dólar que exporta.
El dólar barato favorece al importador, pero aprieta el margen del exportador.
Y ahí está la paradoja mexicana: el mismo peso fuerte que ayuda a bajar costos internos puede restarle competitividad cambiaria al exportador.
