
Nuevo Casas Grandes.- Como lo viene haciendo desde hace 15 años, Eduardo Vega Baeza volvió a cumplir su singular recorrido de casi 32 kilómetros en siete horas de penosa travesía, escenificando el Viacrucis Viviente desde el municipio de Janos hasta el de Ascensión, cargando una cruz de madera por carretera en lo que él llama un “acto de fe”.
Aunque Eduardo Vega sí viste los atuendos de la época, incluyendo una corona de espinas y carga una cruz de madera, a diferencia de otros Viacrucis en los que soldados romanos azotan a Cristo mientras carga su cruz hacia su crucifixión en el Monte del Calvario, en lugar de azotes el moderno Cristo recibe apoyo y asistencia de los elementos de Bomberos, de Protección Civil y de la policía.
Sin embargo, se trata de un recorrido que cumple cada año en el que le esperan 32 largos kilómetros de caminata que inicia desde las 5:30 de la mañana, para llegar a las 12:30 en la plaza de bienvenida de Ascensión, pero del extremo norte, por lo que al llegar a las primera calles no para su penitencia, sino que continúa el recorrido atravesando todo el poblado.
En esta ocasión, el recorrido fue más penoso que otras veces debido a las intensas ráfagas de viento y tolvaneras que predominaron desde temprana hora en toda la región, lo que no desanimó a Eduardo y su séquito, para continuar el trayecto por carretera, cumpliendo una vez más el significado de sacrificio que impone este reto.
A Eduardo “Lalo” Vega Baeza lo acompañaron José Martín Coronado Meléndez y otros amigos, así como paramédicos de Ascensión, elementos de la Guardia Nacional, Protección Civil a cargo de René Antonio Prieto Luján; y de una unidad de Tránsito y Vialidad a cargo del Delegado Héctor Sáenz Jiménez.
Entusiasmados por su proeza y el significado de esta penitencia, decenas de fieles católicos esperaron a Eduardo Vega Baeza en su destino final en Ascensión, celebrando con él el triunfo de la fe sobre las penurias y los obstáculos del camino.
