SεpµItαn 60 çµεrpøs no reclamados; 2 son de mujeres



Chihuahua, Chih.- ¿A dónde van los cuerpos no reclamados y no identificados? ¿Pueden, al final, descansar en paz? La respuesta es sí. Antes de llegar a su última morada, estos cuerpos pasan por un proceso silencioso y meticuloso: son preparados desde un día antes para recibir sepultura y cerrar, aunque sin nombre ni despedidas, el último capítulo de su historia.

La luz del día aún no salía. Era la mañana del seis de febrero… el frío era intenso, “quemador”, el cielo tenía tonalidades negras y grises, y bajo ese escenario, el personal de la Dirección de Servicios Periciales y Ciencias Forenses sacó las cajas de madera en las que estaban los cuerpos.

Desde el día cinco, los ataúdes fueron señalados con un marcador que hacia referencia al número de “SIEC” (Sistema de Ingreso y Egreso de Cadáveres); estos, fueron apilados en dos trailas, mismas que, tenían como destino final el Panteón Municipal #4, ubicado en Carrizalillo.

Una vez que fueron acomodados, las camionetas partieron a las 6:50 de la mañana.

Las torretas fueron encendidas para alertar a los demás conductores que, como cualquier día iban a sus respectivos trabajos o a llevar a sus hijos a la escuela.

El trayecto continuó su curso (quizá sin la interrogante por parte de la ciudadanía de qué eran esas cajas; tal vez, sin imaginarse que, en esa “caravana” conformada por unidades oficiales estarían 58 hombres y dos mujeres que serían enterrados.

La llegada a Carrizalillo fue alrededor de 35 minutos después, el momento había llegado; los cuerpos fueron bajados de las camionetas una vez que el titular de la Dirección de Servicios Periciales y Ciencias Forenses de la Fiscalía General del Estado (FGE), Javier Sánchez Herrera, diera la indicación y a la par, comenzara a cargar junto con su equipo los ataúdes.

Para realizar dicha acción, fue necesaria la colocación de un traje blanco especial, guantes de látex azules y cubrebocas para intentar evitar el intenso olor a muerte.

“La verdad no huele tanto”, dijo uno y es que, aunque la fetidez sí era bastante fuerte, los médicos, antropólogos, criminalistas, odontólogos, peritos y todo el personal ya están acostumbrados a eso.

Algunos cadáveres pesaban más que otros. El cielo ya era entre rojizo y naranja cuando las trailas habían sido descargadas.

Unos perros que moraban por el panteón se acercaron a uno de los ataúdes, probablemente por el estado de putrefacción que presentaban los cuerpos o quizá por tratarse del animal que por años, ha sido considerado como “el mejor amigo del hombre”.

Rondaron por unos minutos hasta que, el equipo revisó que todo estuviera en orden.

A las 9:00 de la mañana, llegaría el sacerdote para darles su última bendición y rociarlos de agua bendita; sin embargo, este no llegó, por lo que una de las trabajadoras de dicha dependencia lanzó un rezo, pidió por su eterno descanso y cantaron un par de alabanzas.

Con sogas de uso rudo y entre varias personas, fue realizado el descenso de los cadáveres a las fosas que, previamente fueron excavadas por personal del Municipio y finalmente, un trascabo las cubrió de tierra.

Por último, el equipo colocó placas de cemento en las lápidas para que estas quedaran plenamente identificadas y que en caso de que, en algún momento, den con el paradero de sus familiares, sepan donde encontrarles.

Fueron así como en medio de varias emociones; estas personas por fin, tuvieron una digna sepultura y podrán descansar en paz.

Cabe señalar que, de las 60 personas, 23 fueron identificadas pero jamás reclamadas y que 37 están en calidad de desconocidas.

Además, la próxima semana serán inhumados otros 60 cadáveres en ese mismo panteón; sólo habrá que esperar a que el Municipio ayude nuevamente con la apertura de las fosas.

Sánchez Herrera informó que debido al éxito que ha tenido la plataforma de identificación de personas, la cual fue lanzada a finales del año pasado, fue posible disminuir el número de mujeres y hombres sepultados y que, afortunadamente, han podido ser entregados a sus seres queridos.

Los cadáveres que ayer fueron sepultados, estaban depositados en el Servicio Médico Forense (Semefo) del 2015 a la fecha.



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